Hace unos días cuando el tan querido Ministro del Interior y el Premier fueron convocados por la Comision Permanente del Congreso para explicar las catastróficas acciones tomadas por el Gobierno en el “Moqueguazo” (sucumbi ante la presión), Carlos Raffo metio el tema del vladi-spot y acuso a la PCM de lo mismo que los apristas acusaban al Gobierno de Toledo, tener los fondos del PNUD como caja chica. Luego de eso, se armo el chongo.
Jorgito comenzo a echarle más leña al fuego a la alianza entre “naranjas” y “estrellados” de la que ya le había puesto con sus testimonios en el juicio a Fujimori. Las declaraciones del Premier caian como golpes al intento de disfraz democrata de fujimoristas: Este Gobierno dialoga con los dirigentes sindicalistas (Mario Huaman en RPP), la dictadura fujimorista los mataba (Pedro Huilca, dirigente de Construcción Civil). Este Gobierno lidia con asonadas de protesta donde se incendian locales públicos (Madre de Dios), la dictadura fujimorista los inventaba para acabar con manifestaciones demócratas (BN en la Marcha de 4 suyos). Hasta aplico la teoría del mal menor: “Hay otros que tienen experiencia en la publicidad del Estado y que no era pagado a través del PNUD, si no con las cuentas secretas del Estado”.
Con todo eso pareciera que Jorgito, cual Uruk Khai en LOTR, corría con una llama encendida para provocar una explosión en las relaciones fujimoristas. Analicemos eso, de los que huyeron del explosivo Del Castillo (Martha Moyano, Carlos Raffo, Daniel Abugattás (PN), Oswaldo Luízar (UPP) y Rafael Yamashiro (UN), entre otros) creo que no cabe la posibilidad de crear una alianza que vaya más alla de tomar la Mesa Directiva del Congreso por sus diferentes lineas en el Congreso, supongo que por eso a los fujimoristas les convendría seguir con su alianza aprofujimorista y obviar a Jorgito. Aunque si con la finalidad de la Mesa Directiva, tras las declaraciones de Del Castillo, la oposición logra dialogar claramente aplicando la “realpolitik”, bienvenido sea ya que urge estabilizar la balanza.
A Jorgito tal vez no le funcione la “moralpolitik” que posiblemente traiga abajo una alianza importante para su partido, por el otro lado la oposición se debería aplicar la “realpolitik” para conseguir un dialogo entre una fraccionada oposición en el Legislativo. (Leer columna de Alditus)
Para todo esto… ¿que pensara Alan García?
["Apristas y Fujimoristas: ¿fin del idilio?". Carlos Basombrío]
[¿Hizo bien...?. uterodemarita.com]





