Tanto hablar y escuchar sobre Ingrid Betancourt, al igual como me sucede con Chespirito por estos días, ya me tiene cansado (por no decir, con una bola hinchada y la otra por reventar).
Pero me pareció valioso rescatar este debate sobre “La Navaja de Ockham” aplicada al rescate de Ingrid Betancourt, lo cual ha hecho Tanaka en su blog.
Mientras que Tanaka apoya la versión oficial del Gobierno Colombiano, por considerarla la más simple o sea que fue una brillante operación de Inteligencia por parte del Ejercito Colombiano, …
En la versión del gobierno, solamente tienen que mentir (u ocultar la verdad), y solamente por un momento determinado, los participantes en una operación de inteligencia, y una vez terminada, el engaño termina. Los embaucados son un grupo de miembros de las FARC en la selva, guardianes de los rehenes, unos sesenta. Para que esto funcione, se trata de ejecutar un plan de rescate basado en un engaño; ciertamente tiene sus dificultades. Todo esto se basa en un largo y paciente trabajo de inteligencia, como ha sido ampliamente informado por la prensa mundial, por lo que no me explayo sobre eso.
a Nelson Manrique le resulta difícil creer que la versión oficial sea la correcta:
(…) la versión del gobierno colombiano es poco convincente. Infiltrar en su dirección central a una organización con medio siglo de experiencia como las FARC es muy difícil, y, de lograrse, se usaría para liquidarla, no para montar la liberación de quince rehenes.
y mas bien le da el beneficio de ser la correcta, la más simple, a la otra versión existente:
La versión de la emisora suiza Radio Suisse Romande (RSR), de que la liberación de los rehenes se compró “a un elevado precio” -concretamente 20 millones de dólares (…)
En mi opinión las dos versiones tienen el mismo nivel de dificultad al ser aplicadas. Por un lado, en la versión que apoya Manrique (la de la compra de rehenes), es cierto que se engaña a muchísima más gente que en la otra pero tengamos en cuenta que controlar masas con una “versión oficial” es mas simple que engañar a un grupo de 60 guerrilleros de las FARC que gozan de entrenamiento y adoctrinamiento para distinguir al enemigo aunque no por eso, la versión de la compra de rehenes, pasa a ser la más simple. Para descubrir la verdad de todo esto, solo nos queda confiar en el tiempo ya que, en mi opinión, es imposible dar con la opción real valiendose de este principio cuando las dos opciones son igual de complicadas en la forma practica.
- Tanaka hace alusión, en su post, a que las opiniones de Nelson Manrique y todos los que apoyan la misma versión, solo piensan de dicha manera porque se encuentran motivados por su ideología que no los deja reconocer los éxitos de Álvaro Uribe.
Pero hoy desde su columna en Correo, el racista Andrés Bedoya (a Bedoya, Tanaka no le puede atribuir, como lo hace con Manrique, que le cuesta aceptar un éxito de la derecha) tambien considera que la versión oficial trae una serie de irregularidades y escribe lo siguiente:
A mí también me parece que hay algo que no encaja en toda esta aventura y me hago algunas preguntas:
¿Cómo es que la Betancourt estuvo tan mal custodiada siendo uno de los rehenes más importantes? Si las FARC están tan diezmadas y a punto de perecer, ¿cómo es que poseen helicópteros de última generación? Porque según lo que cuentan, los terroristas en tierra pensaron que se trataba de “uno de los suyos” (o por lo menos eso declararon los militares que cranearon la operación). ¿Con tres soldaditos previamente entrenados durante un par de días en actuación y teatro se pudo engañar a terroristas fogueados en la selva durante años?
Dicen que no se efectuó ni un disparo. ¿Cómo –¡en nombre de lo más sagrado de la metagalaxia!– consiguieron que terroristas armados hasta los dientes entregaran sus armas a desconocidos y entraran como corderitos en un helicóptero anónimo? ¡Es decir! ¿También les hicieron el cuento de la cascada? Las Hermanitas de la Caridad son más feroces.
Hay algo que tampoco logro percibir. Teóricamente, ¿los rehenes rescatados fueron llevados directamente hacia un avión que luego los trasladó a Bogotá? ¿De dónde partió ese avión? ¿Hizo alguna parada previa en algún hospital o en algún hotel de cinco estrellas con spa incluido? Porque, la verdad sea dicha, en su primer contacto con la civilización después de más de un lustro, los prisioneros liberados parecían gozar de una salud envidiable, amén de excelentes trabajos de peluquería y cosmetología.
Simplemente cito al intolerante, Andrés Bedoya, para desmentir a Tanaka cuando dice que la ideología (lease Izquierdista) de Manrique no le deja ver la realidad y así, aceptar el éxito del Presidente colombiano. Cuando a gente de la “Caverna” tambien le cuesta trabajo encontrar la lógica de la simpleza de la “Operación Jaque”.






