La ultima aventura de Indy por los errores que ya todos han comentado (“Somos” publico un articulo bien bacán, lamentablemente la revista aun no tiene versión digital, que mal) ha llegado a herir la “susceptibilidad maravilla del mundo” (que a mi también me invade de vez en cuando) de la gran mayoría de peruanos que ya vieron la película, dentro de los heridos se encuentra el cinéfilo Vitocho García Belaunde que recomendó no verla tratando así frustrar la taquilla del famoso arqueólogo, lógicamente nadie le hizo caso.
Ya se que había dicho que no iba a referirme a “Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal” en ningún post pero es que la columna de Pedro Salinas merecía ser citada. Lo tenía que hacer.
(Nuestro canciller) Recién se da cuenta, verbigracia, que, para los gringos todo aquello que se mueve hacia el sur de sus fronteras, es como México. Y que para ellos, entre incas y mayas se cantan rancheras. ¿O acaso olvidó que, durante la campaña electoral, cuando le preguntaron por los talibanes a Bush (el más gringo de todos), éste respondió que se trataba de un grupo de rock?
Ahora, si mencionamos las aspaventosas impresiones de algunos críticos de cine, qué quieren que les diga, reaccionaron con agonías ontológicas, como numerarios de la Obra luego de espectar El Código Da Vinci. Para éstos, ver a unos cholos en Nasca moviéndose como Jackie Chan fue como ver al opus Silas con un arma de fuego. Incluso hubo quienes sugirieron demandar a la productora de Lucas y Spielberg. Tampoco exageremos, ¿no? Cuando se enteren de que para Tintín, el belga, el puerto del Callao está sobrepoblado de campesinos con poncho y chullo, y auquénidos de ojos saltones, les va a dar un chucaque. O cuando lean a Julio Verne y descubran que en Martín Paz uno puede transitar, a pie, desde Lima hasta la Selva, atravesando la cordillera, en un tiempo promedio de veinticuatro horas, van a querer enjuiciarlo por violar nuestra geografía. Para eso, antes habría que demandar a dios por escribir en la Biblia paparruchadas que no se ajustan a la Historia.
Vamos, muchachos, lo peor que se puede decir de la película es que Indy está casi tan viejo como John McCain. (…)

[Ocram y el Morsa hablando sobre los horrores históricos del gran Indy. utero.tv]